“UNA MUÑECA DE UN MILLÓN DE DÓLARES”
Sin lugar a dudas, la estrella de la subasta de Arte contemporáneo
y Posguerra en Christies del 16 y 17 de Octubre pasado, fue
el retrato de “Barbie, retrato de Billy Boy“ que de un
estimado promedio de u$s 450.000, duplicó largamente la cifra
cuando se vendió en u$s1.150.000, en un contexto donde la
mayor cantidad de obras ofrecidas se vendieron no lejos de sus
bases.
Esto no es nuevo, desde los años 60, el fenómeno que en gran
medida se inició con Warhol y los retratos de estrellas como Liz
Taylor, Marilyn Monroe y Elvis Presley, políticos como Mao Tsé
Tung y hasta una marca comercial como la etiqueta de la lata
de sopas Campbell, se reprodujeron a manos de Warhol y
su obra gráfica, imprimiéndole un tono irónico a sus
creaciones.
En el caso de las superestrella de las muñecas, cuenta la
casa rematadora que todo comenzó cuando Warhol, le contó
a su amigo, el famoso decorador Billie Boy, su intención de
retratarlo y él le contesto :“ Si quieres pintarme, pinta a Barbie,
porque Barbie “c ést moi”.
A Warhol le vino como anillo al dedo el pedido, ya que
la autentica raíz conceptual del Pop era burlarse de una
sociedad que por entonces escondía detrás de la libertad
consumista, mucha frivolidad y un pensamiento rígido y
superficial.
Realizado con un cánon muy distinto a los habituales de la
producción, esta Barbie redondeó, al decir del mismo Billy
Boy,”el mensaje más contundente de Andy : un objeto fabricado
en serie con un rostro humano, pero glamoroso y que no
pretende ser lo que no es”.
En la eterna polaridad que plantea el mercado del arte, suele
ocurrir que una obra creada con intención de denunciar las
debilidades del sistema termina siendo absorbida por el mismo
establishment al que pretende “desenmascarar”.
Fernando Esperon
