RENTABILIDAD EN EL ARTE: INTERROGANTES Y CONCLUSIONES

Publicado: 22/10/2013 00:00

RENTABILIDAD DEN EL ARTE: INTERROGANTES Y CONCLUSIONES

La rentabilidad del arte y su realidad como activo financiero siempre
es tema para seguir, aunque más no sea con espíritu de curiosidad.

En esta materia, un informe que es en realidad una tesis universitaria
preparada por Elena De la Poza Plaza, una docente de la Universidad de
Valencia, arroja datos muy útiles desde un riguroso estudio de las
inversiones en arte en el período 1997/2006. El documento muestra
porcentuales y tendencias que, de hecho, se mantienen en hoy en día,
aún a pesar del shock recesivo del 2009.

Un inversor clásico (como define el estudio a un inversor conservador,
que sacrifica rentabilidad en aras de la seguridad),  podrá obtener mayor
rentabilidad en carteras en la que el porcentaje de participación de obras
de arte se incremente.

Es decir, si el inversor estuviera dispuesto a asumir un riesgo del 10%,
obtendrá una rentabilidad del 33,2% invirtiendo en una cartera compuesta
el 43,11% por acciones y el 56,89% en obras de arte.

La cuantificación del Ratio de Sharpe confirma los resultados obtenidos,
es decir, la cartera que alcanza una mejor performance para el inversor
clásico es aquella en la que la proporción rentabilidad / riesgo es del
10,97% - 1% respectivamente.

El tema a partir de estos datos, es que, al igual que en otro tipo de
inversiones,  depende de los artistas en los que uno invierta, y, como
en todas las áreas  es donde comienza la tarea de un profesional que
asesore con honestidad y – por qué no - sentido común.

Distinto es lo que ocurre en el firmamento de las grandes cifras y los
grandes maestros, donde los inversores están atentos al movimiento en
cada subasta, y en la coyuntura obtienen excelentes ganancias.

La medición de renta en el caso de este estudio está hecho sobre la
base del índice Dow Jones, y en base a una cartera integrada por
Modigiliani, Richter, Warhol, Picasso y Basquiat.

En el plano de las inversiones menos sofisticadas y de menores
cifras, la suba de los emergentes con presencia en muestras, museos
y subastas, será sin duda la de mayor renta con respecto a los de los
consagrados, siempre y cuando éstos emergentes estén bien
promocionados y sostenidos comercialmente, lo que ocurre por la
misma y sencilla razón que hace que sea más fácil caer de la cima de la
montaña que de la ladera, o traduciéndolo en términos de mercado del
arte, de 100 a 1000 se va más rápido que de 10.000 a 100.000.

Todo esto, en un plazo no menor a cinco años, que es el período de
tiempo mas razonable para medir una inversión que - como siempre decimos -
no es justo comparar con otras del menú financiero, ya que ninguna de las
otras se disfrutará ni elevará el espíritu como ésta.

 

 

Fernando Esperon