EL MECENAZGO, UNA HISTORIA DE POLARIDAD

Publicado: 06/09/2013 00:00

EL MECENAZGO, UNA HISTORIA DE POLARIDAD

El sponsoring o auspicio del arte no es algo nuevo, como casi todos los fenómenos que se mueven alrededor de un hecho artístico.

Desde Cayo Cilnio Mecenas, quién da origen al término mecenazgo, ha quedado ligado a la historia como el apoyo y la protección brindados a jóvenes poetas como por ejemplo Horacio o Virgilio.

Los Médicis, una poderosa e influyente familia de Florencia, ayudaron al despegue del Renacimiento cuando invirtieron cuantosas cifras en los artistas más grandes de la época, pero indujeron a algunos de ellos a firmar sus obras, lo que hasta el momento no era de práctica usual. Así, alteraron el rumbo de la historia e introdujeron un factor que modificaría toda la relación del ser humano con el arte : la valoración de la obra por la firma que lleva.

Hasta entonces, las obras no se firmaban porque, en Asia Menor y el Lejano Oriente, se consideraba que la obra creadora correspondía al creador de todo y todas las cosas, lo que convertía a los humanos con talento de dibujar, esculpir o tallar, en artesanos que cumplían la función de canalizar la magnificencia creadora de Dios.

Para ellos, la originalidad, es la correcta asimilación de los principios que vienen de la unidad y su adaptación al lenguaje de los tiempos que corren. 

Esta idea del arte, natural y expandida por los árabes a Europa y originaria de la India, fue reemplazada por el sentido más práctico y material de la obra, la que se identificaba más por el artista al que pertenecía que a la contemplación y su valor económico.

Iniciando lo que hoy conocemos como mercado de arte, dicha transformación cambia el concepto de la obra y acompaña un proceso que duraría siglos hasta llegar a nuestros días.

Tal vez Mecenas nunca imaginó que su iniciativa de promover y proteger a poetas y escritores del momento llegaría a transformarse en el medio por el que empresas, gobiernos y todo tipo de organizaciones, asociarían sus ideologías, productos y servicios con algo que en su origen, el ser humano hacía para tomar contacto con lo superior.

Un final triste para el arte? ..no lo creo , ya que el mismo mercado que pareció cambiar las reglas es quien capta ,como en el caso de muchos artistas abstractos, fractales, formas y lenguaje de colores que siguen elevando el espíritu, actuando como máquinas ocultas que envían mensajes desde el inconsciente, al que afortunadamente la parte más salvaje del hombre no puede manipular.


Fernando Esperon