EL INSTANTE SAGRADO

Publicado: 15/03/2013 00:00

EL INSTANTE SAGRADO

 



El mercado de arte parece ser un lugar donde la verdad es sólo una forma
de presentar los hechos, tan subjetiva como lo somos los seres humanos.

Así lo muestra este cuento de, Nasreddin - legendario personaje de la sabiduría

oriental que con sus historias representaba a la mente condicionada-

que cuenta que un Sultán, cansado de las mentiras del simpático personaje ,

se dispuso a atraparlo infraganti, para ello, dictó una ley en la que decía cualquiera

que mintiera cuando entraba o salía de la ciudad , seria ahorcado.


Al anochecer, Nasreddin llegó, como todos los días, a las puertas de la ciudad
montado en su burro . Los guardias, con aire de triunfo y esperando escuchar

una mentira como respuesta, le preguntaron :

- Nasreddin , a donde vas ?

-“A ser ahorcado… “contestó Nasreddin

Los guardias, desconcertados, se miraron entre sí.

-“Si me cuelgan convertirían esto en verdad- siguió- con lo cual, si me ahorcaran

cometerían una gran injusticia y la gente lo sabría, y el Sultán quedaría ante el pueblo

como un hombre impiadoso “…
Los guardias, confundidos por la ocurrencia, sin saber qué hacer y temerosos de

la posible ira del Sultán, dejaron ir a Nasreddin..

 

De igual forma, con el desembarco de los llamados “depredadores” del mercado

de arte, la valorización de las obras parecía ser una fantasía convertida

rápidamente en realidad , como pasó ,por ejemplo, en la década del ’80 cómo si

obras y artistas tuvieran la oscilación de precios que tenían otros activos del

mercado financiero, es decir que subían con la misma potencia que luego se

derrumbaban, o volvían en el mejor de los casos a sus precios históricos.

En lo que a la distancia conocemos como el “efecto yuppie” que deprimió el mercado

hasta 1997, año en que los inversores empezaron, de a poco, a recuperar la confianza.

 

Pese a que en estos tiempos y seguramente en los que vendrán, esa realidad se

sigue replicando en algunos casos, lo que da la solidez a los precios de las obras

es el que se basa en otra realidad que la dictada por el marketing o la pura

especulación, es más bien, la realidad de la trayectoria donde el artista es

reconocido por coleccionistas de cualquier nivel , críticos y curadores,

creando una base de confianza que construye su precio.

 

Está claro que el inversor que gusta del arte, no sabe de especulaciones

ni de acciones de marketing, sólo busca la contemplación de la obra de arte que

alimentará su alma y estimulará su conexión con algo superior ,aunque

su mente racional no sepa definirlo.

 

Las escuelas más antiguas de desarrollo humano, coinciden en que un ser

humano puede estar dos semanas sin comer , dos días sin beber agua ,

dos minutos sin respirar, pero solo un segundo sin recibir un impacto.

 

Por ende, es el impacto, sin lugar a dudas, el alimento más importante que

recibimos y que ofrece una oportunidad más poderosa que la rentabilidad

inmediata, por grande que ésta sea: la posibilidad de una conexión, que se da

cuando contemplamos la obra de arte como un mensaje cifrado de algo superior.

 

 

 

Fernando Esperón