El año que finalizó, totalmente olvidable para el mercado local, que tuvo como característica
principal la inacción en casi toda su extensión (hubo algunas pocas obras importantes en las
grillas de las subastas a mitad de año y un esbozo más firme de repunte en los últimos dos meses del año).
La mayoría de las obras que pudieron verse en las subastas no superaron los $15.000 y se
vendieron por sus bases, hasta el mes de Noviembre, donde a pesar de todo obras que salieron
entre 100 y 400.000 pesos duplicaron o triplicaron sus bases.
La circular de Afip de febrero de 2015, que puso en vigencia un régimen de información que retrajo
a los compradores y el año electoral que generó muchas expectativas y también incertidumbre, fueron
dos de los factores por las que el año pasado no fuese de los mejores.
Por supuesto, la venta de arte debe tributar como cualquier otro negocio, pero debe ser estimulado
a través de desgravaciones en las compras, y también en los auspicios institucionales de muestras
y eventos que contrbuyan a la difusión de hechos artísticos, ya que si el mercado prospera, los entes
recaudadores tendrán también beneficios, como ocurre en todos los países donde la desgravación
funciona, como ocurrió por ejemplo la ciudad de Nueva York en los 60´s, que contribuyó escencialmente
al surgimiento de la Escuela abstracta que género y aún genera mucho dinero por diversos conceptos.
El mercado está expectante esperando que algunas medidas se revean para disminuir la gran carga
tributaria que hoy soporta el mercado del arte y libre circulación de obras emergentes, que circulan para
difundir el arte argentino y no afectan al patrimonio atrtistico, si no que beneficia al conjunto de la población.
Fernando Esperon
